20 de marzo, 2020

Salud pública, organización social y solidaridad internacional

La posición de los centros CLACSO Cuba frente al COVID-19

Centros CLACSO Cuba

Ante la expansión de la pandemia de COVID-19 por el planeta, la experiencia de Cuba hasta este instante prueba lo que es posible hacer cuando existe un sistema de salud pública organizado y una sociedad que se rige por principios y valores de solidaridad y altruismo.

Con un plan nacional de prevención y control del nuevo coronavirus, el gobierno cubano articuló a todas sus instituciones y organizaciones sociales, con una participación activa de la población, para hacer frente a la contagiosa enfermedad con respuestas oportunas, calibradas y realistas, de acuerdo con la condición existente en cada momento.

Como otras fortalezas, la industria biofarmaceútica cubana cuenta además con los conocimientos científicos y la capacidad para producir medicamentos de probada eficacia en el tratamiento de enfermedades virales; así como un sistema avanzado de vigilancia epidemiológica desde las comunidades hasta la nación, que permite reaccionar con agilidad y precisión ante cualquier problema de salud.


Por otra parte, en el plano internacional, Cuba brinda su probada experiencia en cooperación médica a los países que puedan necesitarla, pues muchas veces el enfrentamiento a este tipo de crisis no solo depende del nivel de desarrollo y recursos disponibles, sino de la concepción científica y humanista de la labor de profesionales capacitados y en disposición para asumir sus funciones con total responsabilidad y entrega.

La respuesta ante hechos como lo sucedido con el crucero británico en el que viajaban personas contagiadas al cual se le autorizó atracar en el puerto cubano, una decisión que ha tenido amplio respaldo en nuestro pueblo, indica que el camino para superar el nuevo coronavirus no puede ser el de pretender una salvación egoísta, deshumanizada o mercantil, sino una acción concertada sobre la base de valores éticos, solidarios y el manejo adecuado y responsable de los protocolos médicos.

Esta será la forma en que el gobierno y la Revolución Cubana, junto al pueblo, enfrentarán esta pandemia, con la inspiración de su historia solidaria y del precepto martiano de que Patria es Humanidad.

¿Cómo funciona la vigilancia epidemiológica en Cuba?

En Cuba se han multiplicado los mensajes educativos a la población, la preparación, capacitación y organización de los servicios médicos para brindar asistencia sanitaria desde la comunidad.

Se continúa trabajando en el control de todos los viajeros que llegan al país por cualquier punto fronterizo y se refuerzan aún más las medidas de vigilancia epidemiológicas y el control de la información a nivel de los puntos de entrada para llevar a cabo acciones oportunas, de intervención, seguimiento y de vigilancia epidemiológica por 14 días al 100% de los viajeros que llegan al país.

Concluyó una primera etapa de capacitación para el personal que trabaja en las instituciones de salud y para habitantes de varias comunidades y poblados.

La intención es actualizar e informar al 100% del personal de salud, lo cual no solo incluye a los profesionales que prestan asistencia médica, sino a los paramédicos y a quienes trasladan, limpian e higienizan los lugares donde pudo estar un enfermo con una crisis aguda respiratoria.

Se capacitaron inicialmente unos 160 expertos, quienes habilitaron en sus provincias de origen a otros 2.000. Esta metodología garantiza que al unísono se impartan cursos especializados a un mayor número de personas de forma rápida y efectiva. Los especialistas capacitados contribuyen también a realizar las audiencias sanitarias en los colectivos laborales y estudiantiles y en los barrios.

¿Por qué Cuba no cierra sus fronteras?

Hasta el momento, con las medidas de control que se están tomando de manera rigurosa en los aeropuertos, no es necesario cerrar las fronteras, limitar la entrada de determinados turistas al país, ni disminuir la cantidad de vuelos.

Sí se profundiza la supervisión en los pasajeros que provienen de las naciones con mayor incidencia del coronavirus. Al arribo de cada aeronave acude el médico como autoridad sanitaria y se entrevista con la tripulación. Si no hay ningún caso confirmado o sospechoso, se autoriza el desembarque.

Luego se realiza la inspección de la aeronave por un inspector de frontera. Si existe un caso sospechoso, el pasajero se traslada a la sala temporal de aislamiento en el aeropuerto, donde se le hace una encuesta epidemiológica y una evaluación clínica. Posteriormente, se le solicita al Sistema Integrado de Urgencias Médicas (SIUM) de Cuba que lo traslade a las instalaciones hospitalarias designadas para ello: Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, para los adultos; los hospitales Ángel Arturo Aballí y Juan Manuel Márquez, para los menores; y el Hospital General Docente Enrique Cabrera, para las embarazadas.

En una segunda línea de vigilancia, se disponen los sensores de temperatura que identifican si alguna es superior a los 37 grados. El personal de enfermería está pendiente para observar algún signo o síntoma que pueda tener el pasajero y que levante sospechas. Al activarse la alarma, inmediatamente esta persona se aísla del flujo de pasajeros. De confirmarse sospechoso, se activa el protocolo anterior.

La tercera línea de vigilancia implica que el pasajero complete la declaración de sanidad del viajero. Esta vigilancia se recoge diariamente y se pasa luego a las áreas de salud, donde el médico de la familia se encargará de chequear al viajero cada uno de los 14 días.

En el caso de los ciudadanos italianos que dieron positivo al virus, no presentaban síntomas en el momento de su arribo a Cuba, por lo que resultaba muy difícil identificarlos.

Las cifras

Hasta el 16 de marzo, en Cuba hay cinco casos confirmados: 3 de nacionalidad italiana y 2 de nacionalidad cubana.



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